jueves, 5 de junio de 2008

PRESOS EN EL ALMA


jueves, 29 de mayo de 2008

Monografia en costruccion


El arte como metafísica en el Nacimiento de la Tragedia


La relación que el hombre tiene con la vida necesariamente debe darse en un terreno común. Esta necesidad de identidad mimética lleva en si misma el presentimiento de que todas las cosas son una.

Introducción.

Nietzsche, en su libro el Nacimiento de la Tragedia, considera el arte como la actividad propiamente metafísica del hombre, según él, el problema griego gira en torno a la sensibilidad, es decir, al dolor como fundamento del pensamiento trágico. Para comprender el problema acerca del arte como metafísica, es importante ver que este enfoque estético planteado por el autor, determina un horizonte fisiológico y no puramente eidético, acerca de las nociones existenciales sobre el pueblo griego y, yendo más allá, sobre el hombre en general.

Para Nietzsche el problema griego comienza por ser un problema de perspectiva pues, como lo afirma en su ensayo de autocrítica, la tarea que osó buscar en este temerario libro fue:

“ver la ciencia con la óptica de del artista, y el arte, con la de la vida…”[1]

Nietzsche detecta el principal problema de la existencia como un problema de perspectiva entre el crear (arte) y el pensamiento (vida); Y para ello introduce en su propuesta metafísica las figuras helénicas de Dionisio y Apolo como representantes de dos tipos de arte (escultórico y no escultórico), pero sobre todo como representantes de dos instintos inherentes a la naturaleza misma que en permanente conjugación y discordia configuran estéticamente la vida:

“Esos dos nombres se los tomamos en préstamo a los griegos, los cuales hacen perceptible al hombre inteligente las profundas doctrinas secretas de su visión del arte, no, ciertamente, con conceptos, sino con las figuras incisivamente claras del mundo de sus dioses. Con sus dos divinidades artísticas, Apolo y Dioniso, se enlaza nuestro conocimiento de que en el mundo griego subsiste una antítesis enorme, en cuanto a origen y metas, entre el arte del escultor, arte apolíneo, y el arte no-escultórico de la música, que es el arte de Dioniso.”[2]

Nietzsche define el arte como la actividad propiamente metafísica del hombre, lo cual constituye una afrenta a las nociones metafísicas religiosas y tradicionales que, ancladas a referentes ideales universales, pretenden ser sólo morales. De modo que el problema gira en torno al cómo nuestro autor le abre caminos al arte sobre la moral. Nietzsche nos quiere mostrar por qué no es posible ver críticamente al hombre-científico y moral, desde dentro de la ortodoxia de la perspectiva metafísica tradicional pues, según él, es necesario ubicarse fuera, en el arte, en lo indeterminado, para entender y servir a las dinámicas del pensamiento y de la vida.

En el Nacimiento de la Tragedia se afirma que el arte es la forma como el hombre se relaciona con la vida dado que el conocimiento estético es de carácter fisiológico. Para Nietzsche el arte es afirmativo de la existencia humana, en tanto que de sus relaciones y productos deviene el sentido original de la existencia; pues éste es el resultado de la voluntad creadora de la naturaleza que a través del hombre ofrece sus mejores frutos.

Cuando nos enfrentamos a la obra trágica es preciso tener en cuenta que su profundidad es netamente de carácter estético, que su mayor plenitud se halla lejos del campo de la moral rígida de los “valores universales”, y que su lenguaje habla por igual de dioses y de hombres. De modo general en la obra trágica no hay culpa, el destino se cumple tal como el oráculo lo vaticina y el héroe, el hombre “virtuoso”, el guerrero, el semidiós sucumbe ante las peores desgracias humanas.

Para comenzar la indagación acerca de la obra trágica hay que ver ¿cuál es la relación del griego trágico con el dolor, con las cosas espantosas y por su puesto con la muerte? Pues del resultado de esta valoración se determina su postura frente a la vida, su fuerza, su temple, se determina si su mirada es soberana, es decir de arriba a bajo, o a la inversa, si es un vulgar remedo de abajo arriba como es el caso de la culpa.

Lo trágico no es lo malo en el sentido moral (culpa). Nietzsche expone la culpa como un sentimiento hermanado a la debilidad, como resultado de los movimientos arbitrarios de quien pierde el sentido. Según el autor abandonarse a la culpa es equivalente a la impotencia y la inacción. Nada más lejos del carácter trágico. Lo trágico es la vida que tiene inherente a su forma el dolor y la muerte como un inocente devenir de creación, destrucción. La tragedia es el resultado del choque de potencias (dionisiacas y apolíneas) que, en perpetuo he inocente devenir, no logran una síntesis de modo que siempre estén dando:

“…frutos nuevos y más vigorosos, para perpetuar en ellos la lucha de aquella antítesis, sobre la cual sólo en apariencia tiende un puente la común palabra : hasta que finalmente, por un milagroso acto metafísico de la helénica, se muestran apareados entre sí, y en ese apareamiento acaban engendrando la obra de arte a la vez dionisíaca y apolínea de la tragedia ática.”[3]

El presente trabajo esta compuesto por tres capítulos. En el primero, bajo el titulo de: El sueño, me propongo mostrar las características y tipos propios del arte escultórico, es decir del instinto apolíneo (el principio de individuación). En el segundo, titulado: la embriaguez, buscare las características y tipos propios del arte no-escultórico, es decir del instinto dionisiaco (rotura del principio de individuación), y en el tercer capitulo, titulado: lo trágico, mostrare como se relacionan el instinto dionisiaco y el apolíneo, al tiempo que mostraré como Nietsche comienza su distanciamiento y critica de la moral como propuesta metafísica.


El sueño


Nietzsche nos muestra dos anhelos (instintos) omniabarcantes en lo que él denomina el problema griego (música y tragedia en la cultura más esplendida), uno que tiende al placer y otro que tiende al dolor. El instinto que tiende al placer es identificado con la imagen de Apolo y su contrario es asociado a la imagen de Dionisio. El instinto apolíneo y el instinto dionisiaco son presentados por nuestro autor de acuerdo a una relación analógica entre el sueño y la embriaguez, respectivamente. El sueño tiene por centro una cierta tendencia al placer y la alegría en un mundo del que se sabe no es real, el sueño es asociado pues, con el anhelo de belleza. A este anhelo, a su vez, pertenece el principio de individuación, es decir, la identificación de la desigualdad entre el hombre y el mundo, el hombre deja de ser algo igual al mundo. Con este principio el hombre cree salvar su vulnerabilidad al caos en cuanto vive en un fundamente cuyos ejes son el espacio y el tiempo. El hombre consiente de tal instinto es el artista envuelto en las apariencias y también el hombre no consiente de su apariencia empírica. Para Nietzsche estas potencias brotan de la naturaleza per se y son los presupuestos con los cuales el hombre crea como mediador. Para Nietzsche, la naturaleza trae consigo dos fuerzas antitéticas que atraviesan al hombre y reaparecen en su obra. Desde esta perspectiva conviene ver como el hombre se convierte en un imitador de tales fuerzas artísticas. Y el mundo se convierte en una creación naturalmente humana. Es entonces que aparece el mito como fundamento de la cultura griega como otro momento de la relación Apolo- Dionisio:

Para comprender esto tenemos que desmontar piedra a piedra, por así decirlo, aquel primoroso edificio de la cultura apolínea, hasta ver los fundamentos sobre los que se asienta. Aquí descubrimos en primer lugar las magnificas figuras de los dioses olímpicos, que se yerguen en los frontones de ese edificio y cuyas hazañas, representadas en relieves de extraordinaria luminosidad; decoran sus frisos. El que entre elles esté también Apolo como una divinidad particular junto a otras y sin la pretensión de ocupar el primer puesto, es algo que no debe inducirnos a error. Todo ese mundo olímpico ha nacido del mismo instinto que tenía su figura sensible en Apolo, y en este sentido nos es lícito considerar a Apolo como padre del mismo. ¿Cuál fue la enorme necesidad de que surgió un grupo tan resplandecientes de seres olímpicos?

Hasta ahora hemos visto dos momentos según los cuales, para Nietzsche, se dio forma a la cultura griega, uno pre-mitológico y otro mitológico. En el primero lo dionisiaco manda, el pueblo griego aun no difiere mucho de los pueblos que luego serán llamados barbaros, en el segundo momento metafísico de este parto, el pueblo griego da forma a sus deseos y temores bajo las formas desmesuras de los dioses y titanes olímpicos. En el momento en que se crea otro mundo divinizado, la sensibilidad del artista griego es para Nietzsche la imagen de la risa de Helena: flotante en una dulce sensualidad; el gran anhelo de belleza.

El apogeo de lo apolíneo, es decir el surgimiento de los dioses olímpicos marca otro momento de lo dionisiaco, pues como recordamos el uno siempre estará relacionado con el otro. En el estado pre-mitológico vemos la asimilación por parte delos griegos de festividades barbarás, convertidas luego en realidades míticas, es decir días de trasfiguración y redención del mundo; el gran anhelo que tiende hacia el dolor abre paso al placer bajo el mito de la seguridad y el control, bajo la imagen del oráculo.


“En el sueño fue donde, según Lucrecia, por vez primera se presentaron ante las almas de los hombres las espléndidas figuras de los dioses, en el sueño era donde el gran escultor veía la fascinante estructura corporal de seres sobrehumanos, y el poeta helénico, interrogado acerca de los secretos de la procreación poética, habría mencionado asimismo el sueño y habría dado una instrucción similar a la que da Hans Sachs en Los maestros cantores:

Amigo mío, ésa es precisamente la obra del poeta,
el interpretar y observar sus sueños.
Creedme, la ilusión más verdadera del hombre
se le manifiesta en el sueño:
todo arte poético y toda poesía
no es más que interpretación de sueños que dicen verdad.

La bella apariencia de los mundos oníricos, en cuya producción cada hombre es un artista completo, es el presupuesto de todo arte figurativo, más aún, también, como veremos de una mitad importante de la poesía.”[4]

Nietzsche nos muestra como el sueño, - en el que cada hombre es un artista completo - es lo que ofrece la inteligibilidad total, y la contemplación placentera de lo bello y aún de lo horrible; se da aquí la contemplación inmediata de la figura, por esto el sueño es el juego del ser humano con lo real, éste juego con lo “real” se da donde lo real es, por así decirlo, inofensivo, puesto que el sueño protege, no sólo en tanto que se da a su interior la frontera que crea “el sentimiento traslucido de apariencia” sino en cuanto que la realidad del sueño es siempre individual y no dada, en cuanto sueño, a la trascendencia:

“Gozamos en la compresión inmediata de la figura, todas las formas nos hablan, no existe nada indiferente ni innecesario. En la vida suprema de esa realidad onírica tenemos, sin embargo, el sentimiento traslúcido de su apariencia: al menos ésta es mi experiencia, a favor de cuya reiteración, más aún, normalidad, yo podría aducir varios testimonios y las declaraciones de los poetas. El hombre filosófico tiene incluso el presentimiento de que también por debajo de esta realidad en que nosotros vivimos y somos yace oculta una realidad del todo distinta, esto es, que también aquella es una apariencia.”[5]

El juego con lo real es aquí un juego exento de la peligrosidad de la vigilia, en el que el ser humano está comprometido con la acción productiva y con la trascendencia bajo el signo de la supervivencia.

Así, la delicia de la existencia que es obtenida en el estado del sueño, lo es en la medida de un inicial despojamiento de esa existencia de su carácter real peligroso y comprometedor, dado que el sueño, como arroyo de evasión, escapa al tiempo en que la vida está comprometida con la consecución de estados de equilibrio real, al margen de todo deseo y de toda apariencia:

“La relación que el filósofo mantiene con la realidad de la existencia es la que el hombre sensible al arte mantiene con la realidad del sueño; la contempla con minuciosidad y con gusto: pues de esas imágenes saca él su interpretación de la vida, mediante esos sucesos se ejercita para la vida. Y no son sólo acaso las imágenes agradables y amistosas las que él experimenta en sí con aquella inteligibilidad total: también las cosas serias, oscuras, tristes, tenebrosas, los obstáculos súbitos…”[6]

El juego con lo real podría darse, sin embargo, en la medida de la inmediatez de la imagen en el sueño, pero si a la inmediatez señalada se le añade el peso del sentimiento traslucido de apariencia pues sólo cuando ese sentimiento cesa es cuando comienzan los efectos patológicos, en lo que ya el sueño no restaura, y cesa la natural fuerza curativa de sus estados, entonces dicha inmediatez, que da el carácter lúdico al sueño, desaparece, por que no puede ser inmediato algo que se presenta para ser comprendido desde su propio interior como aparencial, y cuando más aún, el peso de la sensación de apariencia no debe ser perdido para no entrar en lo patológico. Se crea así una tensión de conservación de la “saludable sensación de apariencia”, dada la necesidad terapéutica del sueño. Apolo como dios del sueño es entonces el dios del juego del hombre con lo real dentro de lo aparencial, y en ésta medida es dios del arte: la belleza es su elemento, eterna juventud de acompañan:

“El, que es, según su raíz, , la divinidad de la luz, domina también la bella apariencia del mundo interno de la fantasía. La verdad superior, la perfección propia de estos estados, que contrasta con la sólo fragmentariamente inteligible realidad diurna, y además la profunda conciencia de que en el dormir y el soñar la naturaleza produce unos efectos salvadores y auxiliadores, todo eso es a la vez el analogon simbólico de la capacidad vaticinadora y, en general, de las artes, que son las que hacen posible y digna de vivirse la vida. Pero esa delicada línea que a la imagen onírica no le es licito sobrepasar para no producir un efecto patológico, ya que, en caso contrario, la apariencia nos engañaría presentándose como burda realidad.”[7]

Apolo como el eternamente joven habitante de la apariencia da paso a su imperio a la delicia de la existencia bajo una “sana” subjetividad dada por los limites de la mesura del sueño vigilado por sí mismo. Es Apolíneo todo lo que tiene forma, produce limites, produce control.


Antiguos dioses griegos
NOMBRE GRIEGO
PAPEL EN LA MITOLOGÍA
Afrodita
Diosa de la belleza y del deseo.
Apolo
Dios de la profecía, la medicina y la arquería
Ares
Dios de la guerra
Artemisa
Diosa de la caza
Asclepio
Dios de la medicina
Atenea
Diosa de las artes y oficios, y de la guerra; auxiliadora de los héroes
Cronos
Dios del cielo; soberano de los titanes
Démeter
Diosa de los cereales
Dionisio
Dios del vino y de la vegetación
Eros
Dios del amor
Gaya
Madre Tierra
Hefesto
Dios del fuego; herrero de los dioses
Hera
Diosa del matrimonio y de la fertilidad; protectora de las mujeres casadas; reina de los dioses
Hermes
Mensajero de los dioses; protector de los viajeros, ladrones y mercaderes
Hestia
Guardiana del hogar
Hipnos
Dios del sueño
Hades
Dios de los mundos subterráneos; señor de los muertos
Poseidón
Dios de los mares y de los terremotos
Rea
Esposa de Cronos/Saturno; diosa madre
Urano
Dios de los cielos; padre de los titanes
Zeus
Soberano de los dioses olímpicos


La embriaguez:

De otro lado la embriaguez, producida por el instinto primaveral tiene como su dios a Dionisio. El artista Dionisiaco es aquel que crea con la embriaguez, y ésta es el juego de la naturaleza con el ser humano, por eso jugar con la embriaguez, o sea crear con ella, es jugar con lo que es un juego.

La embriaguez misma como juego de la naturaleza con el hombre está posibilitada en la medida en que el ser humano se le quita la posibilidad de determinar la realidad y la forma de inscribiese en ella, aquí la posibilidad de trascender está alterada y el principio de individuación está roto.

El hombre sin principio de individuación está en pacto con la esencialidad más profunda de la naturaleza, en la cual la criatura no posee subjetividad, y está en pacto de comunión con todos los hombres; se revela así “la potencia creadora de la naturaleza” y el hombre embriagado él mismo como obra de arte “camina tan estático y erguido como en sueños veía caminar a los dioses...”[8] En sueños, o sea bajo el sentimiento traslucido de apariencia. El artista Dionisiaco se relaciona con la naturaleza de la misma manera que la estatua con su creador apolíneo. El artista dionisiaco se le propone a la naturaleza como una figura aparencial. Pero en el juego de la naturaleza con el hombre ¿cómo puede el hombre “proponerse” como aparencial frente a la naturaleza, dado que ésta ha roto su principio de individuación?.

El artista dionisiaco es el que ejerce su arte en el juego con la embriaguez, por eso está embriagado, y lleva en sí aquello con la que va a jugar, pero la embriaguez sólo está en el hombre en la metida de estar jugando.



Lo trágico:

Con la rotura del principio de individuación y la consiguiente dilución de la voluntad y de la subjetividad, la embriaguez autentica le quitaría al artista la posibilidad de poner en movimiento, en la obra creada su ser consciente, y con esto su “solidez personal” quedaría burlada. Ahora bien, cuando las condiciones del crear están basadas en el mantenimiento de la conciencia, la embriaguez es negada y este mantenimiento de la conciencia paraliza la creación puesto que, cuando las condiciones del juego provienen del objeto con el que se juega, y no del juego mismo, de la relación misma, se da un desplazamiento hacia las relaciones de sentido y significado (que son factores esenciales en las relaciones de individualidad y subjetividad. El juego con la embriaguez no puede estar determinado por ninguna subjetividad, dar cuenta de la embriaguez no es crear desde la embriaguez y sin embargo, ¿cómo dar cuenta del artista Dionisiaco?.

Si el artista apolíneo crea con el sueño y su objeto es la contemplación inmóvil, a su creación precede una escisión al interior del sueño; la escisión que impone el tener que mantener el sentimiento traslucido de apariencia. Igualmente la creación del artista Dionisiaco se basa en una escisión de la embriaguez: “A este último hemos de imaginárnoslo más o menos como alguien que, en la borrachera dionisíaca y en la auto alienación mística, se prosterna solitario y apartado de los coros entusiastas, y al que entonces se le hace manifiesto, a través del influjo apolíneo del sueño su propio estado, es decir, su unidad con el fondo más íntimo del mundo, es una imagen onírica simbólica.”[9] El servidor de Dionisio tiene que estar embriagado y, a la vez, estar al acecho detrás de sí mismo como observador. No en el cambio de sobriedad y embriaguez, sino en la combinación de ambos se muestra el artista Dionisiaco. El artista dionisiaco se convierte así en aquel que no puede perderse ante su propia mirada, resultando pues, que el jugador con la embriaguez queda atrapado ante los muros de su propia subjetividad. Esta necesidad de lo aparencial para el arte, ésta “conciencia de la embriaguez”, impide que la delicia de la existencia sea completa y por el contrarío, la apariencia sublime se torna en ridícula y de la embriaguez primaveral hay que dar paso a la nausea, pues para crear el artista dionisiaco tiene que mantener una cierta reserva.

En este punto la relación del artista con el dolor cobra mayor importancia pues lo trágico exige, en términos fisiológicos, de una salud desbordante para poder sobreponerse a la nausea provocada por la conciencia aparencial de la unidad del mundo; de la relación que se tenga con el dolor, de la capacidad y salud que se posea es que la voluntad de dominio configura el sentido y no solamente la forma. La vida misma es la que da forma, configura un límite.

Esto puede ser más o menos lo que Nietzsche llama Apolíneo y Dionisiaco: la danza de Dionisio con su embriaguez y la forma. Él estaba pensando en ese momento en el arte y el mundo griego. En el secreto de la poesía y de la filosofía griega, en la pareja de exceso y control. Mesura griega e impulso hacia embriaguez, igualmente griego.

Sólo se puede conocer lo que se ha vivido, lo que ha pasado por nuestro sistema nervioso, lo que nos ha hecho suspirar, cantar, saltar, bailar, temer, horrorizar, llorar y, también soñar o delirar. Pensar es un movimiento del cuerpo, un hacer de los instintos que a través de los sentidos en función de los impulsos vitales, componen la voluntad en forma de imágenes-sensaciones que, a su vez, determinan valores bajo el sello de la salud y la supervivencia.

El problema del conocimiento no radica en establecer la durabilidad de los hitos sobre los que se fundamentan los saberes, pues ello implica dar por sentado la división del mundo entre verdadero y aparente como si la vida fuese un fingimiento y la realidad un ideal. Todo lo contrario, conocer es despojar los ideales de su pretensión de verdad (pura, eidética, conceptual) y sustituirlos por las relaciones de sentido que en el mudo (vida) se puedan dar. El conocer avita en el campo de la posibilidad pues no se pregunta por el origen de la causa, sino por la causa del origen, por su sentido antes que por la verdad.

Al proceso creador (pensamiento) se impone el divorcio de la culpa pues es netamente afirmativo, su carácter investigativo (genealógico) no busca restituir sentido a la causa sino a la diferencia, no es un proceso idealizador sino demoledor que exhorta al coraje para enfrentar la angustia de buscar sentido más acá del origen, pues no da explicaciones sino interpretaciones en el constante devenir del universo. El proceso creador no le teme a la crisis, al peligro o la mentira; esto es su patria, más bien se cuida de las llamadas verdades que son su enemigo natural, pues la razón como principio de autoridad no busca ordenar un modo creativo de ser sino controlarlo. De razones se han vestido siempre los débiles para ocultar su flaqueza y tiranizar la belleza (fuerza). No soportan ningún espejo a menos que esté deformado por algún “principio” al cual, con “justicia”, lo puedan someter.

-La filosofía, tal como yo la he entendido y vivido hasta ahora, es vida voluntaria en el hielo y en las altas montañas- búsqueda de todo lo problemático y extraño que hay en el existir, de todo lo proscrito hasta ahora por la moral. Una prolongada experiencia, proporcionada por ese caminar en lo prohibido, me ha enseñado a contemplar las causas a partir de las cuales se ha moralizado e idealizado hasta ahora, de un modo muy distinto a como tal vez se desea: se me han puesto al descubierto la historia oculta de los filósofos, la psicología de sus grandes nombres. - ¿Cuánta verdad soporta, cuánta verdad osa un espíritu?, esto fue convirtiéndose cada vez más, para mí, en la autentica unidad de medida. El error (-el creer en el ideal-) no es ceguera, el error es cobardía… Toda conquista, todo paso adelante en el conocimiento es consecuencia del coraje, de la dureza consigo mismo, de la limpieza consigo mismo… Yo no refuto los ideales, ante ellos, simplemente, me pongo los guantes… Nitimur in vetitum (nos lanzamos hacia lo prohibido): bajo este signo vencerá un día mi filosofía, pues hasta ahora lo único que se ha prohibido siempre, por principio, ha sido la verdad[10].-

El artista dionisiaco no intenta persuadir, no se opone a nada, no niega nada y, mucho menos exige devoción o fe. El seguidor de Dionisio a lo sumo seduce, y esto apenas a quienes en la distancia le ven. Él procura cuidarse de la verdad que aboga por muchedumbre, pues en ella intuye, que en su afán de demostración, más que la verdad se deposita la decadencia de los instintos que desde la impotencia y la enfermedad imponen la fe.

Para el artista dionisiaco la vida sólo es posible como fatalidad, es decir, como decadencia a la vez que comienzo. El arte (penar), consiste en olfatear los signos (síntomas) que elevan la existencia así como, a un mismo tiempo, aquellos que la condenan. La vitalidad de una existencia (pensamiento) se mide en términos de fuerza: a mayor fuerza más elevación, a mayor elevación más soledad, a mayor soledad menos muchedumbre, es decir menos fe y demostración.

Cuando se pierde la vitalidad, cuando el dolor –como síntoma de muerte- nos comienza a vencer se pierde la capacidad de proyectar. La vida pierde color, olor, sabor… ahora de cada cosa sólo se percibe la sombra. Por otro lado, cuando aún es posible sobreponerse, cuando se recupera la salud, entonces se incrementan los matices, el variopinto, las formas y las posibilidades. Pensar significa explayar pero también limitar las interpretaciones simbólicas que sobre el devenir del mundo podemos hacer. Este acto sólo es posible como voluntad creadora ante el limite inevitable configurado por la sombra de la muerte. Esta relación antitética representada por la unidad de todas las cosas determina el valor de la existencia a partir de la intensidad y recurrencia de una vivencia – la vida se presenta como un eterno retorno de la enfermedad a la salud, de lo sublime a lo nauseabundo, de lo bajo hacia lo alto dependiendo de la fuerza y la perspectiva -.

“No hay que sustraer nada de lo existente, nada es superfluo – los aspectos de la existencia rechazados por los cristianos y otros nihilistas pertenecen incluso a un orden infinitamente superior, en la jerarquía de los valores, que aquello que el instinto de décadence pudo lícitamente aprobar, llamar bueno. Para captar esto se necesita coraje y, condición de él, un exceso de fuerza: pues nos acercamos a la verdad exactamente en la medida en que al coraje le es lisito osar ir hacia delante, exactamente en la medida de la fuerza. El conocimiento, el decir sí a la realidad, es para el fuerte una necesidad, así como son una necesidad para el débil, bajo la inspiración de su debilidad, la cobardía y la huida frente a la realidad – el … El débil no es dueño de conocer: los décadents tienen necesidad de la mentira, ella es una sus condiciones de conservación. - Quien son sólo comprende la palabra , si no que se comprende a sí mismo en ella, no necesita ninguna refutación de Platón, o del cristianismo, o de Shopenhauer – huele la putrefacción…”[11]


[1] El Nacimieno de la Tragedia/ Alianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 28.

[2] El Nacimieno de la Tragedia/ Alianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 40.

[3] El Nacimieno de la Tragedia/ Alianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 40 y 41.

[4] El Nacimieno de la Tragedia/ Alianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 41.

[5] El Nacimieno de la Tragedia/ aAianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 41 y 42/.

[6] El Nacimieno de la Tragedia/ aAianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 42/.
[7] El Nacimieno de la Tragedia/ aAianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 43/.
[8] El Nacimieno de la Tragedia/ aAianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 45/.

[9] El Nacimieno de la Tragedia/ aAianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1978/ pagina 46.

[10] Ecce homo/ Aianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1998/ paginas 18 y19.

[11] Ecce homo/ Aianza/ Friedrich Nietzsche/ Madrid 1998/ paginas 77 y78.

martes, 27 de mayo de 2008

CAMPAÑAS Y MAÑAS


La era de la solidaridad.


No hay Dios en un país en donde los hombres no sean solidarios.
Joseph Konrad.




La fe mueve montañas, nos enseña la más antigua sabiduría. Pero la fe no es algo hueco, no es un momento en el que se cierran los ojos y se salta al vació, NO, la fe es el resultado de la convicción en la justeza de la causa, la fe es algo que nos dice que lo que debemos hacer es posible. Esta iniciativa a la que hemos bautizado LA ERA DE LA SOLIDARIDAD no es otra cosa que un acto de fe, de amor en la causa del hombre. Nosotros creemos firmemente que sólo la acción solidaría, y los sentimientos que de ella emanan, abrirán el camino para la construcción de un futuro más justo para todos.

Esta propuesta es una iniciativa que busca, cívicamente, servir como heraldo de las causas, derechos y necesidades de nosotros, los ciudadanos metropolitanos. Es nuestro deseo que esta iniciativa contribuya a encaminar las propuestas políticas de la clase dirigente, a modo de lograr mejores resultados en el ejercicio de la acción y transformación social de nuestra área metropolitana.


Propuestas:
- Iniciativa social por la
tarjeta preferente.


- Campaña humanitaria permanente
Santander solidaria en marcha
.


- Programa juvenil
Aula Viva, Recrearte.

- propuesta por el adulto mayor
Ciudad Jardín.


Iniciativa social por la
tarjeta preferente



Todos somos responsables de todos.
No hay nada menos justo que cobrar en partes iguales entre desiguales.




La iniciativa social por la TARJETA PREFERENTE está enmarcada en el desarrollo y costo que ha tomado el servicio publico de trasporte, y propugna por el trato y cobro preferente hacia la población más vulnerable del área metropolitana.

La idea consiste en que, con el inicio del servicio de Metroliena, se inicie también una nueva era en el criterio de cobro que discrimine de modo preferente a los estudiantes en edad escolar, los adultos mayores, los desplazados y los discapacitados.

Es obvio que muchos de nuestros niños y niñas apenas si se desayunan y que si tienen para el pasaje no tienen para sus onces. Es obvio que la mayoría de nuestros ancianos están secuestrados de la pobreza, el maltrato y la abulia, es obvio que las poblaciones discapacitadas y vulnerables llevan la peor parte. Ahora bien, nosotros estimamos que si los burgomaestres del área metropolitana, el gobernador y la gerencia de Metrolinea tienen a bien comprometerse con esta propuesta esto es, si tienen voluntad política, será viable que en el corto plazo se de paso a formulas para financiar esta iniciativa social. Además, si nuestra clase dirigente muestra un sincero compromiso la población activa laboralmente fácilmente se comprometerá también, ponderadamente por medio de la tarifa, a colaborar.

Cabildeo de la idea:

Lo primero que consideramos para poner en conocimiento a la opinión pública es redactar una invitacion con el contenido de la iniciativa y enviarla a todas las asociaciones de padres de los colegios, las comunidades universitarias, los gobernantes locales y departamentales, los diferentes medios de comunicación local y a la gerencia de Metrolinea. Así también, iniciaremos una campaña de recolección de firmas con el ánimo de fortalecer la iniciativa. A renglón seguido, es importante coordinar la organización de un comité de seguimiento que se encargue de mantener el dialogo abierto con la ciudadanía y los funcionarios públicos encargados.

Tareas:
- Contactar las personas idóneas para el trabajo de difusión en medios. cultural-).
- Comenzar el dialogo con los diferentes alcaldes.

- Crear el equipo de trabajo encargado de mantener el comité de seguimiento y comunicación


Campaña humanitaria
Santander solidaria en marcha.



Nada es imposible cuando se pone el amor en lo que se hace.
Hugo Rafael Chávez Frías




Las acciones simbólicas no son inocuas, ellas pueden obtener de forma pacifica la resolución del conflicto en Colombia.

Es indiscutible que el problema de la violencia en Colombia tomo, de lejos, el liderato en el ranquin de los peores males de nuestra patria y aún de América entera. La política, la economía, la seguridad, el desarrollo del país, y en general todo, está determinado por el gran interrogante acerca de cómo salir de este sangriento atolladero en que nos hemos hundido, a manera de estigma, la mayoría de colombianos. Cada vez más el problema parece un suplicio sin salida visible. Sin embargo nosotros, sembradores solidarios de futuro y de esperanza sentimos que, muy por el contrarío, sólo nos falta un soplo que unifique la voluntad cívica y popular para salir de este cansancio agónico que apático nos quiere robar el futuro.

Ahora mismo las voces que claman justicia han alcanzado el mundo. Sólo nos falta a los colombianos ser un poco más solidarios y comprender que no podemos continuar siendo indiferentes con el país de nuestros hijos, que no se trata solamente de dolernos frente al televisor y rezar secretamente para que no nos toque a nosotros. En esta ruleta de dolor, sino hacemos algo, serán muy pocos los que queden salvos.

La historia esta llena de ejemplos y testimonios que nos invitan a creer en la eficacia de la acción pacifica, cívica y simbólica. Desde Pericles hasta Cristo, desde Cristo hasta Gandhi, siempre, siempre los pueblos han cambiado su destino cuando militan con fe, optimismo, persistencia y tesón por los caminos de la paz. Colombia esta saturada de discursos y prácticas belicistas, ya es hora de darnos la oportunidad de ejercer un modo distinto de ser ciudadano, es decir, de ser solidario. En este horizonte LA ERA DE LA SOLIDARIDAD propone iniciar una campaña permanente que enmarque el sentido de nuestra A.C.

Ahora bien, cómo: ¿Cómo generar un sigma moral que movilice una ola social?, ¿cómo romper el muro de la indiferencia? Gota a gota la piedra es vencida por la persistencia del arroyo, paso a paso el caminante construye su destino, palabra tras palabra las ideas se hacen hombres.

Nosotros creemos que la era de la solidaridad dará frutos luego de mucho trabajo pues el reto en el que queremos empeñar nuestros sueños así lo amerita; nosotros queremos una Colombia unida, activa, propositiva y en paz. Nuestros trabajos están dirigidos a ambientar (“calentar”), predisponer la voluntad general por medio un lenguaje argumentativo y afectivo, humanista, optimista y patriótico, pues creemos en la palabra (en el dialogo) como la mejor herramienta para la construcción de tejido social. En este horizonte creemos es nuestro deber contribuir a generar un sentimiento permanente de expectativa y acción organizada, y para ello iniciaremos una siembra simbólica en la mayor cantidad de lugares a los que podamos llegar. Comenzando, como es natural, por los espacios educativos de la ciudad.

Ideas:
Señores...: ni con el pétalo de una rosa.
Construyamos común unidad en derredor de la paz.
No podemos ser indiferentes con el país de nuestros hijos.
La paz llegara del amor compromete tu corazón.
Cuando la voluntad general se junta en defensa de la vida se conquistan los caminos de la paz.
Voluntad de paz = voluntad de negociación,
Colombia un sólo corazón.
La vida de los secuestrados es la puerta a la paz de Colombia,
En cautiverio o en rescate su integridad no se debate.
Basta de cálculos políticos y protagonismos farsantes:
Humanidad tan sólo Humanidad.

Siembra de Símbolos:

No podemos permitir que la esperanza se apague:

Esta propuesta consiste en establecer puntos donde, por medio del compromiso social, permanente ardan flamas de esperanza. Ejemplo:
La universidad:
Ubicar un punto de paso permanente donde podamos instalar fotos, pinturas, pancartas, obras, flores y velas de modo que, simbólicamente, la comunidad universitaria pueda manifestarse y renovar permanentemente su compromiso con la acción pacifica.

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MANIFIESTO ONIRIKO PERSONAL


Primera Parte:
De dios el Hombre


A mi Venus, el motivo de este delirio, mi locura de vivir, la vida. A las praderas, los bosques, los ríos y sobretodo al camino. A los peligrosos, solitarios tentadores, bestias indescifrables, artistas del tiempo y de la vida, al guerrero leal y libre. A Júpiter padre de todos los dioses.

Lo último que escribo honradamente
El estudiante del Campo

I
El viejo Grecia afirmó en medio de sus preguntas que uno sólo es libre para amar y para pensar, luego su discípulo… afirmó también que pensar es diferente a amar y nos impuso un mundo distinto al de la vida, impuso la esclavitud. Nos dijo que el amor es un engaño, como cuando el novio ante la amenaza del peligro toma la mano de su comprometida y cree que la protege; no sabiendo que al contrario de lo que espera, ella nota no su fuerza, sino su debilidad. ¡Ah! Entonces creerse protector es una fuerza opresora que redime el sentirse débil. ¡Ah! Eso nos dijo y hubo quienes lo entendieron; los débiles, los más débiles, los amantes menos dotados de amor y belleza, los que apelaron al “pensar”. Eso nos dijo y enmascaró el miedo con el rostro cristiano del patriarca protector; se puso la máscara traidora del único instinto certero y, en las torres a base de artificios maléficos, capturó a su “amada”. Le puso vigilancia, cañones hacia fuera, hacia el pensar y le dijo:

– piensa, piensa que hay un dios, un dios que ama.

Él y ella, el débil y el fuerte, la princesa y el peligroso guerrero, la princesa y el perjuro escrofuloso… ya no eran dos, se habían unido el adentro y el afuera. Sólo un lazo sostenía la trinidad, un lazo que decía:

– piensa, piensa que hay un dios, un dios que ama- el lazo de la máscara.

A la gente le gustan las máscaras por que les asustan y ante la amenaza del miedo aplican invertidamente el principio homeopático: a pa¨ mal de perros, pelos del mismo perro lo llaman si no puedes con el enemigo únetele. Es un enredo pendejo pero tan certero que con una pequeña separación bastaría para darle vote.

Detrás de una máscara siempre encontraremos otra, pero si damos vuelta al enredo el brillo del rostro de la belleza fuerte dará calor a la princesa liberándola de las gélidas garras del débil escrofulosos. Por esto nos gustan las máscaras brillantes, por esto tendemos siempre a la máscara más brillante; o quizás, la más horrible.

- Pensar, amar, el cuerpo y la bondad…

Piensa la princesa, pero su deseo reside en su cuerpo, en su vientre con el rostro de la belleza perdida. Que maravillosamente trágico nos parece aquí éste cuento de hadas. Allá afuera el peligroso también recordaba y comenzó a reírse JA, JA, retumbaba en la pradera. Para él su sentir ya no era trágico, él sabia de su fuerza sobre ella; sin embargo, en su risa algo macabro se sentía, como si su garganta risueña padeciera de una inmensa sed… cómo no recordar esa bella metáfora del león en el desierto.

Pensar, amar, Sócrates, traidor.

Se piensa haciendo como se hace pensando, pensar es un movimiento del cuerpo, una rebeldía de los instintos que en su conjunto no casual de movimientos resulta componiendo una voluntad contraría, es decir una autentica casualidad. Arte verdad?

El débil escrofuloso atentó a su razón enlistó los fuciles y con cobardes engaños tramó su “justicia”. Envió emisarios a que le hablaran a nuestro felino del amor de dios y no funcionó, entonces mandó más emisarios a que le mostraran desde sus armas el temor de dios y tampoco lo atrapó. El peligroso tentador quería un duelo. Por su parte, el débil escrofuloso quería borrar su “natural” defecto incendiando la pradera donde, por fuerza, reside la belleza.

Conforme a su “naturaleza” el débil convirtió en doctrina su pequeñez poco viril y con sangre educó a su amada. Construyó sistemáticamente multitud de doctrinas y amaestro unos cuantos animales para que secundaran sus justificaciones con las voces huecas de las adulaciones y las armas. Levantó torres cada vez más altas, más lejos de la tierra, y separó la pradera con un abismo en el que instaló sus comerciantes y espías. Sólo se sentía seguro poseyendo, ese era su catecismo y quiso que su cautiva fuese como él, como sus defectos y carencias, como sus virtudes y sus miedos. A tal punto quiso deformarla que hubo un punto en que no pudo más amarla, pues aunque ella quisiera complacerlo en todo, la sospecha celosa congeló su corazón, cada vez más viejo y escrofuloso.

El peligroso pronto dejó de reír y concentró su sentir en el agujerito donde se hallaba atrapada su princesa. Miraba el abismo y a su vez el abismo lo miraba a él. Ella, un amanecer entre lágrimas, notó un brillo lejano, notó que él la miraba. Dichosa de vanidad y deseo, con el favor de una paloma blanca, comenzó a sembrar un jardín que enmarcara su ventana. Del abismo emergieron plantas que miraban hacia el sol y la muralla ya no inspiraba tanta gélida distancia pues la princesa sujeta de su celda como de su cuerpo no dejó de vestir sus paredes condenadas. Desnuda, la piedra tomó color hasta que un día se confundió con el horizonte.

Como música suave emanada de los andes se desprendían las hojas al viento mientras respiraba la herida que sanaba en sí misma.

II

- mi soberbia es aparentar la cordura bajo la rama del olivo que trajo la paz con apariencia de guerra a una apariencia de hombre. Una paz sedientamente larga… ya llegará la hora

Pensaba el tentador.

-Mi patria es donde se encuentre mi corazón, donde mejor fluya hasta que sane la piel, pues el corazón no duele; duelen los ojos, la boca, la nariz, los oídos, los talones, el estómago, la espalda, las manos pero el corazón NO. A quien le duela el corazón tiene prontamente sentenciada su muerte.

Y marcho más allá del abismo, más allá del mar hasta la cordillera más alta donde el viento más frió y ligero avivó su flama que imbatible desafiaba la tormenta. En el filo de la montaña el tentador miró su cielo y con su pensamiento en las estrellas abrazó su princesa. De frente a la brisa que cortaba su rostro se resolvió, tomó un bordón que el camino le regalo para espantar las jaurías y pensó:

- el camino, el camino me indicará el camino.

Con paso sereno pero firme, retomo su tránsito hacia delante, siempre hacia delante.

El guerrero tiene que reconquistar a cada paso su propia seguridad y proveerse su propio alimento. Su enemigo nunca está entre las jaurías, de ellas se ríe mientras las devora, su enemigo más poderoso no tiene rostro y reside al final del camino.

III
La creación sucede cuando la conciencia auto-impone la locura a la razón, es decir, cuando está dispuesta a perderse a sí misma, a destruir su unidad. El primer momento del proceso se presenta como negación, como un intento de restituir el valor trasgredido. Sin embargo, a modo de un parto, el nuevo valor de su pasado sólo posee la procedencia, más no su sentido que como creación “verdaderamente” no puede ser nombrado. El hecho mismo del evento trasgresor significa que responde a una necesidad profunda, a una carencia insalvable. Es la hora del duelo, no se puede retroceder sobre la palabra dicha, pero se le puede asignar un acento diferente, una revalorización. Más no como efecto de la causa, no de la carencia originaria sino de la diferencia con la misma, como nacimiento, como nuevo valor sobre el cadáver del antiguo. Al proceso creador se impone el divorcio de la culpa pues es netamente afirmativo, su carácter investigativo (genealógico) no busca restituir sentido a la causa sino a la diferencia, no es un proceso idealizador sino demoledor que exhorta al coraje para enfrentar la angustia de buscar sentido más acá del origen, pues no busca explicaciones sino interpretaciones en el constante devenir del universo. El proceso creador no le teme a la crisis, al peligro o la mentira; esto es su patria, más bien se cuida de las llamadas verdades que son su enemigo natural, pues la razón como principio de autoridad no busca ordenar un modo creativo de ser sino controlarlo. De razones se han vestido siempre los débiles para ocultar su flaqueza y tiranizar la belleza. No soportan ningún espejo a menos que esté deformado por algún “principio” al cual, con justicia, lo puedan someter.

IV

Desde las torres los débiles procuran su “justicia” dentro de los cánones de la llamada productividad, al punto de que la vida sólo puede moverse enclaustradamente (la cárcel, el colegio, la iglesia, la universidad, la empresa, el batallón, el hospital y la muerte). En estos claustros se fabrican los ciudadanos a imagen y semejanza de los temores del débil, desde sus rectorados civiles, militares y religiosos ejecutan su gobierno del miedo, su paranoia justificada contra cualquier audaz que de visos de autónoma inteligencia.

En los claustros (cárceles), la inteligencia es militar, la bondad caridad, la belleza orden, la sabiduría miedo y el precio la codicia. Construyen con estos principios homúnculos menesterosos, ávidos de seguridad y verdad. Seres con formas humanas que sólo anhelan morir en paz.

La muerte, otrora símbolo de vida y comunidad, es apenas un percance higiénico que gusta a los mercaderes, quienes se lucran en su distribución dosificada y su administración postrera. Se enseña a morir todos los días en función de un instante de fuga bajo la promesa del cielo, ahogándose por tanto, cualquier posibilidad de sentido vívido y presente. En resumidas cuentas: contagian la enfermedad y luego la administran, amenazan y luego “salvan”. Todo bajo el sello “racional” de la productividad, todo bajo la gran farsa del castrado castrador. Luego de que roban y asesinan hasta el último sueño natural y rebelde, de que destruyen todo amor propio y amenazan la familia, de que violan a la amada y quizás, a uno mismo, luego nos ofrecen carritos, muñecas y papeles de juguete (promesas vacías y, o democracia) para que nos consolemos con el gran falo sintético del amo impotente. Esta es su razón, su apelación al pensar, su negación del amor como autentico principio creador. Diferencian pensar y amar, y al primero lo llaman dogma y al segundo miedo, prostituyen cualquier sentido para “racionalmente” administrarlo. Por “amor y temor divino” igualan a todos y a este constructivismo lo llaman democracia; éste concepto, que no puede ser otra cosa, es el peor verdugo de cualquier creación, de la belleza fuerte, de la libertad.

Democracia es el festín sodómico de los poseídos. Siempre sedientos de nueva sangre para su banquete, van reclutando cuerpos desde el útero mismo de modo que nunca puedan nacer. A quienes no logran atrapar en la infancia con la malla opresora de la moral redentora, a quienes tienen talento para sobreponerse al dolor, los aplastan en la pubertad por medio de la manipulación, secretamente controlada, de los impulsos eróticos.

V

Amor y hambre son las palancas que sucesivamente manipulan para controlar los destinos en función de sus ambiciones vampirescas:

Un día, él jovial se levanta en busca de su primera flor primaveral y la descubre cautiva en una cajita de cristal que apenas trasluce destellos. Un día, ella se levanta y una monstruosa serpiente metálica unta su cuerpo de cedas sintéticas hasta cubrirla totalmente. El joven apasionado por la doncella queda a merced de las señales que “ella” le indique.

Desde aquí la productividad frenética comienza a marcar el ritmo de la desventura. Ahora hay que cumplir la ley, obedecer a dios, poner citas como auto-proxenetas en cada texto – siendo que para escribir sólo hace falta un pre-texto -. En fin, sólo queda acostumbrarse a verse en el espejo con ojos de plomo mientras se implora a dios la “voluntad” del patrón, el maestro, el comandante y el cura.

De esta tal democracia lo menos importante, en términos de la vida, es su sistema de representación electoral, farsa demasiado evidente como para ahondar en detalles pues, aunque los expertos se pierdan en análisis y recomendaciones, no engañan ni a los más ilusos. Lo capital, lo desconcertante, es la facilidad con que se genera una fascinación masoquista en las mayorías. Hombres y mujeres se entregan a la orgía del desprecio, prostituyen sus sueños a través de sus cuerpos moldeados industrialmente; hombres que ven televisión, mujeres que leen revistas, hombres que aman sin pasión, mujeres que van al analista. Efectivamente es un sistema de iguales, pero no de hombres, un sistema para débiles y castrados pero no para peligrosos, tentadores y guerreros del espíritu. SI, del espíritu!¡, es un acto de voluntad individual, no hay salvación para los débiles, ellos merecen su plato. Pero nosotros, habitantes de otras alturas, no debemos permitirnos morir por él, nuestra guerra es frontal pero desde el espíritu, es un grito de independencia individual. A los débiles hay que ayudarles a seguir cayendo. Por esto en el momento oportuno, cuando se haya probado el propio valor, es menester plegarse en sus dominios, conceder una aparente victoria a esas apariencias de hombres.

En nosotros los tentadores el valor del terror no consiste en infundir miedo e impotencia, NO, todo lo contrario, nosotros nos alimentamos de él, nos alimentamos de la sed hasta merecer el mejor almíbar.

El valor del terror, para los hombres supremos, consiste en dar sombra a la muerte, en hacerles notar su presencia que todo lo iguala y por amor los vuelve locos, pues los obliga a representarse bajo formas oníricas y simbólicas lo abismal, de modo que le otorgan un valor diferente, generalmente un juego o mejor, un deseo proyectado desde el espejo mágico de la imaginación.

Nuestra locura, como un sol en su devenir salvaje, nos muestra las figuras desdobladas hasta hundírnoslas en los huesos a través de las sombras; al tiempo que las aflora como nuevas formas perfiladas, es decir como convicciones, axiomas, valores, valores, valores. Cuando sobreviene la creación nos fugamos del terror. De forma desquiciada en nuestro ser más profundo ofrendamos al terror el propio rostro y hacemos que se exteriorice como un anhelante deseo. Su fuerza antes reactiva cambia de polaridad y se convierte en potencia creadora que modifica el entorno. Cuando el deseo libre comienza su movimiento los sentidos se disponen sobre sí mismos, todo el cuerpo junto con el mundo cobran significado hasta el momento del olvido total; aquí no hay esperanza pues la voluntad se impone a la muerte liberando el deseo onírico y simbólicamente. el supremo placer del creador es,valga la redundancia, crear, pues el arte puede mejor lo que el terror procura.

VI

El sentimiento estético es un estado especial de apertura al libre juego de los sentidos en formas oníricas y simbólicas presentadas como rupturas, desenfoques, divergencias, muchas veces mentiras, errores o engaños ante la presencia del mundo. Este sentimiento cuando se mezcla con el impulso a la libertad, al pensamiento propio de acuerdo a los deseos más vitales y profundos, produce lo que se denomina ARTE. El arte es la forma propia de relación entre los hombres y la naturaleza.

Llegados aquí vemos una distinción entre los valores simbólicos (sólo posibles en comunidad) y otros tipos de valores muy distantes a la imagen que tienden a la unidad proyectada por la muerte. Vemos aparecer en el horizonte de los valores la lucha entre los instintos y el yo bajo la marca de una desigualdad insalvable. Lo natural en el campo de la vida y lo artificial en el terreno del lenguaje es decir, de las relaciones de poder. Un ejemplo de estos valores sintéticos son los juegos infantiles en los que al niño, después de lograr una “misión”, la maquina, o mejor el amo del juego, le repite PERFECT, PERFECT, mientras enciende lucecitas recilentes; modificando de ese modo, en el niño, el valor de lo vello, de lo bueno, de lo excelso en función de sus intereses comerciales. En este caso el valor lo impone el juego dominando la voluntad del niño. Sin embargo, aunque el engaño cumpla su objetivo momentáneamente, su eficacia resilente pierde poder en cuanto se deja de observar, es decir cuando se madura hacia la satisfacción de los instintos vitales.

VII

Al hombre fuerte, al peligroso tentador nada le place más que probar su fuerza contra el más poderoso enemigo, nada lo hace más hermoso y decidido, nada ve él más tentador que sus ojos reflejados con encanto en los ojos del verdugo. Pero cuidado, la lucha define al combatiente y aunque, por justicia, estemos provocados a plantear la lucha en el terreno del verdugo, en los términos de su política, de sus armas y sus ilusiones de poder, el creador sabrá con las artes de su magia contextualizar su combate en la pradera, sabrá plantear su duelo en un terreno propio pues, aunque se alimenta del peligro, no es su destino el sacrificio.

En los hombres peligrosos su muerte significa un nacimiento, un acto de alegría, una nueva fe como ofrenda por una victoria recibida, su muérete sella su triunfo bajo formas inmortales que dialogan con estrellas. El espíritu libre, el que logra sobreponerse al terror es un caso excepcional, forma parte de otra jerarquía, óigase bien; otra jerarquía del cual el espíritu débil es su opositor y verdugo, pero no su contrario.

El espíritu débil halla su centro en poseer, sólo a través del robo compone su ser; quiere ser penetrado por el “amor” de su verdugo y convertirse en su igual, por esto su mayor perversidad es la seducción ficticia (carritos, muñecas y papeles de juguete). El espíritu libre, el verídico sabe distinguir, todo lo ve en su justa medida.

Amigos guerreros no pretendan probar sus fuerzas contra adversarios indignos, no permitan el juego de la seducción masoquista. El auténtico duelo está en la pradera soleada y se dá en solitario, el auténtico duelo es sobreponerse a la amada, al dogma, al lucro. Esta es nuestra única temeridad y nuestra mayor potencia. Este duelo, esta tragedia que destruye las máscaras hasta dejar la carne viva, angustiada de dolor y desconocimiento, dura poco si la decisión es fuerte, pues muerta la enfermedad comienza el renacimiento del propio rostro.

Sobreponerse implica un primer movimiento ascético en el que el guerrero emerge del útero de las costumbres con las que la debilidad lo ata, y por ausencia lo amenaza. Ahora bien, esta vuelta al campo es, a un mismo tiempo, un desprendimiento total, una reconquista del propio yo en soledad, y un nacimiento de nuevas ideas y amigos como vástagos de un árbol cortado. Sobreponerse no es asumir fatalmente bajo forma negativa los instintos –caso del asceta y el estoico- NO, sobreponerse es dar cabal poder decisorio al propio yo sobre el cuerpo y las ideas. Nuestro talento para el dolor no es, en ningún caso, una vocación masoquista, ni una aspiración al martirio; NO, por esto es que el tránsito acético debe dar paso a una sobreplenitud mundana de modo que se pueda escoger la carencia o la abundancia por voluntad. El problema de la tentación autoimpuesta no esta, en si se cae o no, sino en cómo se tome.

Amigo tentador, bien sabes que la tentación exterior es apenas un empaque de mentiras, por esto no tomes nada por fuerza y toma siempre lo mejor pues, un intérprete excepcional no puede tocar nunca un instrumento desafinado.

VIII

En el camino el peligro tuvo la oportunidad de convertirse en un gran oidor. Mientras caminaba, en las noches oscuras, aprendió a distinguir geométricamente figuras entre los sonidos del camino, aprendió a descifrar sus voces y tonalidades hasta exprimirles el acento, hasta sentirlas en toda la extensión de su cuerpo tomando tantas imágenes como sonidos en el bosque. Este acentuado modo de ver la vida tiene una particularidad sobre todas: RESPIRA!¡ también de adentro surgen sonidos, figuras y distancias: EL CORAZÓN!¡ marcando el ritmo de los instintos y ciertos movimientos exteriores que pueden ser dirigidos a voluntad; surge la magia y se comienza a creer –quien cree ser, crece-. Fe, MI FE, un valor, MI VALOR. Dicho más rado FE EN MÍ. Ahora la embriagués toma posesión completa del cuerpo y del mundo; se alucina y se crea, se alucina y se crece. Surge la música del mundo y la MIA!¡, el coro y Dionisio.

El peligro dialogaba con cada ser de su entorno hasta tomarlo; él mismo era roca, agua, samán, águila, descifraba su sentido y su diferencia hasta comprender que unos eran más fuertes que otros, que la fuerza determinaba el destino y que, él mismo era destino.

Una mañana el camino cambió de lenguaje, pues estaba invadido de cruces grandes y pequeñas que advertían, evidentemente, sobre el dominio de la muerte. El tentador recordó entonces su pasado con el amor y el temor de dios; tranquilo continúo adelante, la voluntad del camino, pues sabía que su destino no era el sacrificio. Poco después tropezó con un río en el preciso lugar donde se juntan las aguas, al otro lado distinguió seres con formas humanas pero con cráneos y actitudes distintas. La mayoría vivía en cuevas junto al río y de forma roedora se alimentaban de los desechos que el río proveía –dios provee a cada cual lo justo-. En las cuevas superiores vivan otras variedades más escrofulosas y viejas – con el tamaño propio del animal castrado- se alimentaban de los seres inferiores y arrojaban al río los desechos. Esta variedad poseía en sus gélidos dominios grandes alacenas en forma de altares, cada una más grande que la anterior.

El tentador estaba confuso pues el camino, en apariencia, moría en el río. Pasó dos días pensando y observando las extrañas costumbres de los habitantes de la otra orilla. Seguro de su destino, afirmó su bordón contra su pecho, y por el poder de su propio brazo nadó hasta la otra orilla. Descansó sólo un momento, pues su corazón latía muy fuerte, más allá, siempre más allá. El sitio en el que se encontraba era rural pero no precisamente natural. Plantas sintéticas remplazaban la belleza serena de los sabios samanes que alguna vez poblaron la tierra y una cloaca oscura y mal oliente alimentaba los sueños de las larvas que jamás llegaban a mariposas. Una garita solitaria marcaba la historia reciente de esos dominios uniformados. El peligro caminó mas cerca del cañón del rió, no había trascurrido mucho cuando se encontró con un anciano recostado en un descanso bajo la sombra de un gran sobrero.

Anciano – dijo el tentador- voy por mi camino y lo encuentro mezclado con otros.

El anciano sin moverse repuso:

- tu camino solitario llegó hasta el río.

-El camino quizás,-repuso el peligro- pero mi corazón late más allá.

El anciano hizo un movimiento incomodo y con acento lapidario musitó:

-Tendrás que aprender a transitar acompañado igual de jovial que como llegaste aquí… no te preocupes: dios escribe recto en renglones torcidos. Sé honesto, aprende a mantener tu dignidad y nada te impedirá alcanzar tu estrella.

Es claro que ese anciano ya ha visto pasar a otros. ¿Pero porqué paró su camino? – pensó mientras se retiraba sigilosamente en dirección de su estrella, que, como el latir de un gran corazón, lleva el ritmo del anochecer y el amanecer. Los sentimientos nobles no se miden por su velocidad sino por su duración.

El camino hasta las cuevas era muy corto y los murmullos desaforados se acercaban. Por todas partes habían letreros: unos recordaban el amor y el temor de dios, otros coleccionaban cada recuerdo, y la mayoría en estricto orden predecían –controlaban- el futuro de cada habitante. Todo el sitio era perfectamente mal oliente pero magníficamente ordenado. Todo por lo visto estaba marcado por un celo seguro, siendo vigilar la principal función. En cada lugar celadores, guardianes, y perros cubrían mayormente la función, pero también ingenieros, maestros y técnicos orquestados, siempre invisiblemente, desde los grandes altares. La vigilancia tenía dos frentes: uno externo, últimamente en desuso y otro interno, tecnológicamente refinado aunque técnicamente defectuoso pues, a pesar de tanta disimulada paz bajo el eslogan amenazante: LOS BUENOS SOMOS MALS; la tensión evidenciaba muchos otros matices en cada frase y movimiento. El rostro del terror mayormente es el de la piedad cuidadosamente puesta en cada amenaza.

IX

Pasos más adelante encontró una garita que vigilaba la repartición de los desechos, en ésta, un custodio de mediana edad acariciaba por el pelo su cena – el que anda con lobos al fin se lo comen-. Todos tenían la expresión del olor y la piel manchada por horribles costras sanguinolentas que servían para evidenciar el rango.

El tentador cautelosa y serenamente preguntó:

-Señores, cuál es el nombre de esta prospera villa?

Enfurecidos gruñeron al unísono el vigilante y la sena:

-Ninguna villa, aquí todos somos muy morales y esta hermosa ciudad se llama la puerta del sol.

-Extraño nombre para un lugar tan lúgubre – musitó para si el tentador un poco burlón- debe ser que aguardaban mi llegada.

-Habla claro enfermo forastero aquí no nos gustan los secretos –dijo la sena- mira no más que rostro tan, tan –y vomitó-.

- de dónde vienes, quién eres y para dónde vas- intervino atento a su función el vigilante- por qué has descuidado tu salud, no sabes que debes acorazar tu rostro contra el peligroso sol?
-Peligro? Está en todas partes y no respeta corazas. Más vale Andar ligero y veloz. –Respondió el tentador- de donde vengo no importa, quién soy, ahora mismo lo olvidé, y voy para allá, para más allá.

El vigilante no pudo resistir y contra su aparente calma atacó:

- tú que te identificas con el peligro, tú que buscas la salvación, no será ese creer un oportunismo de tu vanidad?

- los caminos del señor son misteriosos- ironizó suavemente el tentador.

- qué te has creído cobarde, acaso piensas que puedes enseñarme- vociferó vorazmente el verdugo

-No,- respondió pausadamente el peligro- yo no puedo enseñar nada porque no tengo doctrina, yo sólo sé de la vida

- Pues tendrás que aprender sobre la muerte si no quieres que te tome por sorpresa –sentenció la cena con aire solemne- toma úntate esta cremita y sanarás.

El tentador, artista de la sospecha capoteó:

- gracias, pero necesito primero darme modos para conseguir suficiente, además no quiero que tus devotos se pongan celosos.

- me parece muy bien que quieras trabajar – intervino el vigilante con el mismo cariño con que acariciaba su cena -, continúa y encontrarás el encargado, él sabrá ocuparte mientras sanas.

El peligro asintió levemente sin musitar sonido y se retiró conforme le indicaron. Su león estaba cansado pero su águila magníficamente planeaba. Era necesario pintarse la cara si no quería tener que untarse tal crema. Con el bordón excavó un poco debajo de la losa y encontró tierra virgen, se untó la cara y se sentó a probar su invento junto a un árbol furtivo. El artificio no era malo, pero tampoco suficiente, de vez en cuando vendedores se acercaban a seducirlo concientes de que él era un visitante; sangre fresca. Si quería continuar su camino sin verse obligado a untarse tal brebaje debía construir una máscara más eficaz.

El peligro descendió hasta el río, por el camino meditó y concluyó que los más de los hombres están enfermos, sobretodo los buenos. Al tiempo le preocupaba la falta de féminas y niños por esos lares. Sospechó que algo terrible debía estar pasando.

El río estaba apenas a unos metros de las primeras construcciones. La cercanía permitía distinguir más matices. Ninguno de esos seres tenía ni un poco de la dicción clara, hermosa, con espíritu acogedor a la que el tentador estaba tan gustosamente acostumbrado. Rufianes que siempre hablaban atropelladamente, ninguno sabía el arte de la contención, por el contrarío, siempre chillaban, croaban o ladraban como quien imposta la voz. Deshaciéndose en torrentes de gemidos sin sentido de un modo en extremo vulgar; a diferencia del tentador que hasta en el movimiento más pequeño de su cuerpo transpiraba sinceridad, en ellos todo era falso.

El tentador era nuevamente niño; el guerrero daba paso al artista. Era la hora de su propia construcción simbólica, era la hora, la hora!¡ en un mundo de mentiras hay que hacer máscaras para vivir, pues en estos territorios ciegos los oculistas se mueren de hambre. Sí, de hambre, si no los mata el amor, los mata el hambre, el hambre de amor.

X

Antes del río la libertad solitaria, luego del río la rebeldía; antes del rió el pensamiento, luego del río en concepto; antes del río la frase, luego del río el acento. El tentador construyó una balsa que cuidadosamente guardaba en una grieta del abismo, ella le permitía entrar y salir como forajido de las horas clandestinas, entre la luz y las estrellas, entre el sol y Venus.

Pronto descubrió que el sistema estaba jerarquizado no por la biología sino por la perversidad. Una casta de débiles escrofulosos, sabios como el diablo rebertian su furia vital e impotente contra natura.

Luego de que perdieron por impotencia el amor a sus novias, esposas, madres e hijas, por la fuerza de su razón las hicieron sus esclavas, con ellas dominadas vergonzosamente, contaminaron a los jóvenes que se perfilaban como competencia. Con ellas en su poder tomaron también los niños a quienes modificaron cognitiva y físicamente para servir como esclavos incondicionales. Sin embargo, había rumores, y algunos hechos lo confirmaban, de que una casta de, de, innombrables, había burlado la seguridad y de algún modo estaban sembrando semillas que germinaban en la incontrolable pradera. El tentador se alegró en su corazón y pensó en el viejo del camino.

Un ejército de bellas cautivas es el eslabón que conecta a los jerarcas castrados escrofulosos con los alimentos. UN EJERCITO DE MARAVILLOSAS BELDADES, que pagan un precio muy caro por su talento para aturdir. Ellas, princesas de muchos otros, fueron raptadas y entregadas, como premio y castigo, a los seres totalmente desprovistos de carácter que alimentan la pirámide.

Princesas cautivadas, ustedes son el autentico poder, ustedes, hermosas, no tiene por que ser tratadas como ladronas y perder el botín que con sudor, sangre y lágrimas han conquistado. NO!¡ princesas un poco más de esfuerzo y pasarán de esclavas a dueñas. Ustedes no nacieron para ser tratadas como vacas NO!¡ por amor sincero, NO. Ustedes han de ser valientes amazonas, guerreras del amor que sólo saben dar sus artes a los más esforzados guerreros.

El auténtico hombre no busca poseer sino conquistar, la auténtica mujer no sólo busca seducir sino desquiciar. La trampa radica en que los pseudos-hombres cuando se “enamoran”, no son capaces de ver la belleza plena de su amada y limitan sus sentimientos a una proyección de sí mismos, se enamoran de ellos mismos, y luego dicen que se equivocaron de mujer. El peor error que puede cometer una princesa cuando quiere desquiciar a un hombre es entregarse completamente, esto es un suicidio del amor, pues a la entrega total sobreviene el aburrimiento; ya no hay nada más que conquistar. La mujer pierde su valor seductor y el hombre su ímpetu guerrero. Este es el precio por la entrega total, esto es el matrimonio. No más, aprende a exigir incondicionalidad y para ello no pierdas tu libertad. Has sólo lo que quieras, con quien lo merezca. Ama sólo a los peligrosos, tentadores y guerreros. No des nada a los cobardes que renegaron de su naturaleza. Si miras bien, el matrimonio es un prejuicio que condena a la mujer y justifica al cobarde. Si tú, princesa cautiva, exiges de tu hombre su lealtad sincera y das a cambio libertad, serás más amada y él, tu hombre, más hermoso y por tu causa decidido luchador. Si lo intentas, si ofreces libertad contraprestada probarás tu valor, al tiempo que ganarás incondicionalidad. Es hora de dejar de ser instrumentos y ser el poder.

XI

El tentador había franqueado la muralla, en la frontera donde raya el olvido encontró una grieta y se puso a asechar. Necesitaba sobreponerse, aunque tuviera que traer su princesa al bosque. Pacientemente avanzó mimetizado entre los arbustos hasta el filo del abismo que cada vez se hacía más alto. El peligroso felino, el gran tentador, el dios de la pradera tomaba por asalto la muralla. La carne estaba tensa y el corazón probado. Ella desnuda con una dignidad subversiva, perfecta y escultural lo aguardaba desde la ventana abierta. El amanecer dio la bienvenida al nuevo día que penetro por la ventana.

-Ven conmigo a la pradera, allí tengo dominio y podemos ser libres- dijo el tentador con calor apasionado-

-joven hermoso –repuso la Venus- realmente vales tu valor. Iré contigo, te entregaré tu corazón y tú liberaras el mió. Pero tienes que tomarme en la pradera esta noche y traerme al amanecer, a cambio te llevaré un regalo. Ahora ponte esta capa y tu más refinada máscara, baja por las escaleras, yo te doy la llave.

Fin de la primera parte
El protagonista del disco

P.D:
Dile al mar que pare su furor, dile amor, dile a mar,
Que el arroyo de la sierra finalmente morirá, dile amor,
Que no soy comunista, soy muy diferente para creer en tonterías, dile amor, dile al mar,
Dile que mientras no despunte el sol no habrá modo de dialogar, dile, dile amor,
Dile que todo está bien, es como tiene que ser, dile paciencia, dile amor, dile al mar,
Dile que el tentador esta contento de jugar, dile que ya se probó el valor,
Que va siendo hora de negociar un puerto seguro, independiente jovial.
Dile que el guerrero sólo desea crear.
Dile que el artista si no para morirá, dile amor dile al mar.
Dile que le envió mi respeto, el cual siempre e sabido valorar,
Dile que el combate define al guerrero y que la lucha es espiritual. Dile amor, dile al mar.

II

CUASI CUENTOS



El pensamiento


¿un defecto físico?

Necesitamos la explotación para que al incrementarse las necesidades se incremente las capacidades intelectuales de nuestro pueblo.

Mi primera infancia fue, como todas las infancias, medianamente feliz, salvo las esporádicas represalias que mis padres hacían cuando descubrían que yo estaba disfrutando “demasiado”, los privilegios de la libertad infantil. Mi mayor problema en esa época consistía en las advertencias y amenazas que mis padres hacían para que dejara de conocer el mundo a través de mi boca. No fueron pocas las veces que me dijeron entre otras cosas: raton o bos bony. Pero en ese entonces eso al contrario de medrarme me divertía.

El problema comenzó a eso de los 9 años cuando además de mi pronunciada sonrisa, se sumaba al cuadro, mi figura menguada y alargada que parecía equilibrarse más por magia que por contextura, mi poca habilidad en los deportes, las ropas viejas, los juguetes por segunda y hasta tercera vez reciclados. En fin, yo era lo que se denomina en la jerga infantil de las clases populares “el pelao que juega para el quipo que haga el primer gol”; y eso a regañadientes. Para sumar, debo confesar que además me acompañaban diariamente mi falta de carácter, mi inocencia, mi sinceridad, mi cobardía y varios otros defectos que dejo a la sospecha.

Para ese entonces hace rato la tranquilidad se había esfumado. Le temía a todo, al perro de la esquina, al niño dueño del perro, a mi maestra, a la niña que me gustaba... pero a lo que más le temía era a la figura disciplinada, intelectual, suspicaz, severa y aguda de mi padre. Le temía porque era como si yo no fuese hijo de él. Varias veces pregunte a mi madre la verdadera procedencia de mis, claramente menguados genes. Así, entre defectos y carencias trascurrió mi infancia y llegó la adolescencia. Para este punto, yo ya sabia el lugar que me tocaba en el “grupo” (cualquier grupo), yo era el gregario del duro, ese fue uno de mis primeros aciertos intelectuales, descubrí la máxima que me daría la tranquilidad de una modesta aceptación: ¡PIENSA MAL Y ACERTARAS!, Perdón me equivoque, la máxima reza así: ¡SI NO PUEDES CON EL ENEMIGO ÚNETELE!. Luego de este dolorosamente empírico descubrimiento, note que podía competir allí donde ninguno aspiraba ser bueno, de tal modo que nadie podría opacarme jamás, y así, entre disgustado y vengativo me consagre al estudio.

Empece por ser el mejor de la clase y me convertí en el favorito de los profesores, mis compañeros notaron hábilmente, que para efectos académicos les convenía mi amistad, la cual yo brindaba en un principio despreocupadamente. Tiempo después, ya a punto de graduarme vino otro maravilloso acierto, descubrí y prontamente aprendí a lucrarme en dinero o en especie de mis no natas facultades. Luego, en la universidad, encontré mi nicho, bastaba ver la cara de mis compañeros y más de mis maestros, para saber que a pocos les quedaba algo de esa estúpida ingenuidad de aquellos que buscan un mundo mejor donde todos podamos ser felices, y lo peor, ser felices sin competencia, sin humillar a otro. Por el contrarío, el sufrimiento y la frustración ya se les había convertido en un sano sentido de la venganza y la competencia, ya habían descubierto el fin de sus existencias y para eso estudiaban, trabajaban, se aliaban, para poder competir, para poder humillar, para vengarse.

Yo por esto, en un acto de generosidad propugno por la creación de un estado totalitario, para que dejen de echarle la culpa de la tara de nuestro pueblo a la alienación, a la mercantilización de la vida, a la competencia entre ciudadanos y así, finalmente los más aptos (yo entre ellos) hagamos que cada hombre pueda realizares lo mejor posible por encima de sus, naturalmente, inferiores.

El derecho de derecho.
PD: Toda mirada inteligente, es una mirada despectiva..

ENSAYOS Y FAYOS


Dios lo quiso así


Dios lo quiso así. Sentencia la victima ante la injusticia cometida sobre su piel o la de un ser amado. Estamos acostumbrados a este tipo de razonamientos y es frecuente cree que tienen algún fundamento. En la psicología de nuestro país, como en la todos los países donde el crimen, el dolor y la muerte imperan, es común encontrar a la victima solidarizada y hasta fascinada con el victimario, la resignación toma el rostro del criminal y la impunidad sale de los pasillos de los juzgados para tomarse el alma de las victimas. En estos países, si se quiere trocar de horizonte, hace falta en cada hombre mucho sentido de la justicia, pero entendida ella como la capacidad de juzgar, de recordar y quizás de cobrar el derecho violentado. Yo sostengo que un estado justo y democrático es producto de una gran noción y praxis justiciera en cada ciudadano y que por le contrario, un estado impune y criminal corresponde a la incapacidad ciudadana de juzgar y ejercer la justicia.

No se trata en ningún caso de imponer la voluntad individual sobre nadie, de lo que se trata aquí es de crear una voluntad social de justicia (justicia social), pero no solamente como política teórica sustentada en paliativos jurídicos” y “planes de desarrollo” sino más bien, como soberanía individual de cada ciudadano sobre valores éticos universales (derechos humanos), impulsados sobre una plataforma pedagógica que de viabilidad practica a cada individuo para, sobre la base del derecho legal, ejercer la justicia. No habrá justicia social sin desarrollo individual.

Por algo lo mataron, mano dura y corazón grande, el que nada debe nada teme, etc. Son expresiones frecuentemente utilizadas por nuestros coterráneos para referirse indulgentemente a situaciones de injusticia. En ocasiones nisiquiera se intenta un simulacro de explicación, sino que se asume inmediatamente la razón de la fuerza (victimaria) como suficiente para sustentar su praxis.

El monopolio de la justicia teóricamente depende del estado, él debe garantizar la tranquilidad de los ciudadanos a través de la aplicación de la ley y la fuerza, sin embargo, que el ciudadano quede limitado a ser beneficiario de un servicio (la justicia) y ésta pierda el carácter de deber hace que también pierda su sentido imperativo y quede reducida a ser una eterna carencia (necesidad). La justicia más que un derecho es un deber y en este sentido su realización compromete tanto al estado como al ciudadano, de ambos es el deber de buscarla sinergicamente. En éste horizonte, es función del estado el crear los mecanismos pedagógicos y legales para que el ciudadano pueda practicar la justicia.
Eduardo Anótenlo Sotomonte

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No soy un hombre…




soy un pueblo.





Soy Blanc@, negr@, las más de las veces rojo,
Soy joven, ancian@, las más de las veces niñ@,
Soy amante, mundan@, espos@, herman@,
Soy, soy un soñador, un pueblo,
Soy tú, mi amor y patria.


Hay tiempos en que los pueblos pierden sus rumbos y se hunden en los caminos de otros, hay tiempos de mafia, drogas, prostitución, mentiras, asesinos, politiqueros sedientos de apatía, temerosos y malvados con las armas, los negocios, los “torcidos”, el dominio de la muerte, el terror, la fé, dirigentes de solapa en burbujas negras; como de jabón podrido. Van por ahí con impune sonrisa por los palacios de justicia, las haciendas, los cargos directivos, la televisión en horario estelar como en domingo de misa, dejando a su paso una estela sanguinolenta de corrupción hipócrita.

No conformes con robarnos el futuro a través de pólizas, hipotecas y rentas sin fin, todos los días. Nos quitan también el presente. Nuestros niños víctimas eternas del mal gobierno o, mejor, del gobierno del mal, son los “objetos” de mayor demanda cuando de saciar los instintos, la rabia, la sed de venganza se trata. Sí, nuestros niños y niñas continúan siendo el “colchón” contra el cual la sociedad libera su neurosis. Y todo esto amparado por mafias que gobiernan en beneficio del mejor postor. Un cuerpo por tanto, un amor, una vida... ésta es la moral del dinero, la cual, en ocasiones, ni los “representantes de dios” olvidan.

¿Por qué la lucha debe ser sin alegría?, ¿Por qué mi tristeza desamparada?, ¿Por qué el miedo, el desempleo, el insulto, la humillación, el proxeneta, el terrorista, es decir: porqué la política como orgía?... ¿Por qué el cura tramposo experto en teletones y en recaudar para la fé y la cofradía?... ¿Dónde quedó la decencia, donde están las banderas?... Ante el miedo se me hinchan las venas y digo que en la sangre, en la sangre están las banderas y la herencia, en Gaitán, en Bolívar, en la Pola, en Manuela, en Galán, en el pueblo que recuerda, en la juventud inconforme que consciente de su responsabilidad no olvida. Nosotros, nosotros herederos de un amor más profundo y duradero, de una decisión de vida retomamos las banderas que otros han pisoteado y llamamos a reconstruir la alegría, a fundar de nuevo los cimientos, a retomar con orgullo lo que es nuestro y fundar una patria digna algún día.


Nuestra sangre es roja, roja la bandera, nuestra herencia y entre sueños... patria.

Por:
Eduardo Antonelo Sotomnte.
eduardoantonelo@hotmail.com

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Quién te dio la vida,








Quién te quiere como eres, quién busco donde nadie para darte lo mejor, quién hizo lo posible y más para tu bienestar… lo sabes, claro que lo sabes, una mujer, TÚ, TÚ MUJER. En cada mujer, desde las profundidades del amor más sacro y maternal vive la esperanza, cada mujer encarna todo el amor del mundo y también todo el sufrimiento pues tanta capacidad de lucha, tanto amor ha sido desde hace milenios mal correspondido. Con el pretexto cobarde de la supuesta superioridad masculina la sociedad descarga su furia bajo la imagen degradante de la mujer, amante, madre, empleada DOMESTICA. La mujer como prenda, como objeto, la mujer como sirvienta de todos los oficios; la mujer callada, tímida, violentada, la mujer P, la mujer M, y muchas otras formas de abuso.

__ ¿quién puede saber a ciencia cierta lo que reside en el corazón de una mujer?__

Abandonadas al desprecio de la historia las mujeres han sido mayormente relegadas a los papeles secundarios, es decir como sirvientas y victimas. El peso de la moral machista ancla sus raíces en la base misma de la familia y de éste modo, de generación en generación, se reproduce “el sistema”.

No más, debemos decir y hacer no más. No más hijos para la indiferencia, no más hijos para la muerte, no más silencio; o mejor: más, más temple y protagonismo, más valentía y dignidad, más mujeres y menos domesticas.





Por:
Eduardo Antonelo Sotomnte.
eduardoantonelo@hotmail.com


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Nuevamente entre la espada y la pared.





- SÓLO UN CAMINO: GUERRA FRONTAL Y SIN FRONTERAS, INCREMENTAR LA INTELIGENCIA Y LOS OPERATIVOS DE CONTROL EN EL CAMPO Y LA CIUDAD, MENOS IMPASIVIDAD Y MÀS EFECTIVIDAD.
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Palabras textuales del presidente de la republica.





Como el diario vivir de muchos colombianos no es una situación sencilla la que se presenta en televisión. De un lado el terror se corporiza bajo la forma brutal de la bomba, y del otro la única salida planteada es la guerra total, de un lado el cautiverio ideológico y el secuestro y del otro la arrogancia radical del peso de la ley y la sed de venganza, de un lado fantoches y del otro mamaSantos...

Colombia en éste momento está desangrándose a través de las mismas viejas heridas; hoy, luego de escuchar al presidente de la republica es inevitable recordar las voces silenciadas de Gaitan y más recientemente la de Galán, lideres apasionados, fuertes en sus bases como en sus principios, visionarios que se atrevieron a plantear una Colombia distinta y que ante el atropello descarado de la corrupción, el narcotráfico que transita impunemente por los estrados oficiales, murieron y no pudieron continuar indicándonos el camino; ¡cuanta falta nos hacen ahora!

Atrapados nuevamente bajo falsas promesas de seguridad vemos ahora la imagen del desengaño en TV a todo color, en la calle a través de cientos de miles de rostros infantiles mendigando o vendiendo su cuerpo para sobrevivir, en la política por medio de lideres de dudosa procedencia y falsa sonrisa, en la iglesia con pastores que desde siempre han perdido el rumbo hasta limites insospechados, en las fuerzas armadas denunciadas por el propio gobierno y en cada casa con las necesidades, las deudas y el hambre cada vez más voraz.

La realidad nos alcanza a todos; pero la salida no puede ser la desesperación, por esto nosotros, jóvenes liberales, no vemos salidas rápidas y preferimos apostarle al trabajo arduo en pro del fortalecimiento popular, preferimos irnos a las bases y desde aquí fecundar la semilla que, ojala en un futuro cercano, haga germinar un muevo modelo político auténticamente social.



Por:
Eduardo Antonelo Sotomonte.
eduardoantonelo@hotmail.com
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POESIAS, AFORISMOS O ALGO ASI











LAS COSAS:

Las cosas generalmente parecen sonreír, siempre están atentas a ser usadas; presionadas sus resistencias y botones, ¡Ho! Las cosas: pueden soportarlo todo abandonadas en los rincones del tiempo esperando su momento.

Momento, no se equivocan las cosas, ellas, desprovistas de toda locura y vanidad, son felices tan sólo con la corriente y el movimiento giratorio. Están echas para soportar, decorar, satisfacer, saciar.

Las cosas no padecen de sed, ni hambre, sólo envejecen bajo el paso del uso colgadas en cualquier esquina. ¡Que cosas! Siempre reclaman un dueño, un legitimo dueño al cual quieren servir.

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Homenaje al desaparecido.

PRESOS EN EL ALMA


Te fuiste, y ni siquiera Dios tenía planeado tu viaje,
Tú hija, tú amigo, tú hermana, tú padre, tú madre.
Te fuiste y los sueños de amor se quedaron sin durmiente,
Tú estudiante, tú maestra, tú sindicalista, tú artista, tú arte.

Ahora nos ves con los ojos que te lloraron,
Ahora nos hablas desde el corazón que sembraste,
Ahora nos guías resueltos al combate,
Pero no cualquier combate ¡NO!,
Tu combate de Amor e Ideas,
Tu lucha, Tu palabra y Libertad

Ahora sin ti, nos queda tu recuerdo y tu dolor;
Presos en el alma no terminamos de buscarte.
¡Oh! Brutalidad maldita, ¡Oh! silencio miserable,
Algún día llegara tu hora y nunca más volveremos a nombrarte.
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MALDAD.

Te quiero pero te engaño,
Te hablo pero te miento,
Te toco pero te hurto,
Te beso pero te muerdo.

Acaso, sólo un suspiro,
Acaso, un simple beso.
Parezco la más hermosa
Y soy un letal veneno.

No esperes de mí verdades,
Ni cielos de amor sincero.
Te odio a ti y a todos,
Envidia soy yo y muerdo.
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NADA QUE DECIR.


Tan solo palabras genéricas cifran mi sensación de agonía.
Ahora la tristeza más solitaria, ahora la apatía.
Quiero gritar y parar de morir cada día.
Quiero hablar, pero quien me escuchaba murió ésta mañana antes de nacer al día.
Nada valen las palabras, yacen truncas sin vida.
Todo, todo es dolor y lo demás agonía.

Arrastro una esperanza pero mi fe, sin respuesta, no respira.
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DILE AL MAR:


Dile al mar que pare su furor, dile amor, dile a mar,
Que el arroyo de la sierra finalmente morirá, dile amor,
Que no soy comunista, soy muy diferente para creer en tonterías, dile amor, dile al mar,
Dile que mientras no despunte el sol no habrá modo de dialogar, dile, dile amor,
Dile que todo está bien, es como tiene que ser, dile paciencia, dile amor, dile al mar,
Dile que el tentador está contento de jugar, dile que ya se probó el valor,
Que va siendo hora de negociar un puerto seguro, independiente jovial.
Dile que el guerrero sólo desea crear.
Dile que el artista si no para morirá, dile amor dile al mar.
Dile que le envió mi respeto, el cual siempre e sabido valorar,
Dile que el combate define al guerrero y que la lucha es espiritual. Dile amor, dile al mar.

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DIVAGACIONES METAFÍSICAS:

… un golpe rompe el silencio. Luego el silencio nuevamente, todo es silencio y cuando digo todo también me refiero a mí. Entonces, cómo puede ser un golpe si todo es silencio. Mejor callo, no sea que el silencio me escuche…

··· Casi todos los amados de Dios son unos oportunistas sin ninguna dignidad, pues en ellos Cristo termina siendo sólo un payaso judío símbolo de la seguridad al servicio del comercio.

Apasionarse es aprender a sentir en tercera persona.

Así como la carencia persigue a la abundancia,

en la sal de los cadáveres abundan las mariposas.

Cuando la verdad duele,

sucumben las ramas enfermas

y del rojo los verdes brotan.

Nuestro valor debe ser la palabra

y nuestra palabra la acción.

Si el pie izquierdo tiene un mejor punto de apoyo,

entonces el pie derecho puede dar un paso más largo.

Si el pie derecho tiene un mejor punto de apoyo,

entonces el pie izquierdo dará un buen puntapié.

Mientras unos olvidan, otros comienzan a despertar en busca del sueño perdido, de la niñez violentada.



Un quizás detrás de otro quizás,

Una mascara detrás de otra mascara.

Tal vez, sólo tal vez, sea verdad.

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NO QUEREMOS VERTE:

No queremos verte amor, silenciosa mujer y muerte.

No queremos verte señor, carcelero, maestre.

Me arranco los ojos con espadas de sol encandecente,

y si eres ángel,

no queremos verte sintiendo vergonzosa suerte.

¡Ho! Gusano congelado en su capullo,

tampoco a ti queremos verte. Pues mi sed de ti,

como el verano no termina de beber.

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DIALOGO ENTRE EL AMOR Y EL HAMBRE:

Amor:

Por mi la luna, el sol y las estrellas nacieron,

Por mi la fe y los credos,

Por mi que soy jugador.

Hambre:

Yo te recuerdo el dolor.

Amor:

¡Tócame! No me dejes espera y te lo juro…

Te lleno desde tu propia pasión.

Hambre:

No es mi voluntad despreciarte.

Pero sé, que revueltas las suertes

Los cuerpos se desgarran y posee la muerte al dolor.

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ACERCA DE MIS, DIOS ES:

Vivo en un profundo ego que me permite repeler a los demás. En mi vida represento el juguete de los dioses. Pienso que a través mío puedo sentir sus asperezas; como de los demonios su belleza. Es mi deber ser daga y herida, pues los dioses exigen siempre el sacrificio, exigen el temor y, aún sin justificación, ejecutan el castigo; para ellos, sólo la sangre lavara las heridas.

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AMOR FRUTO Y SEMILLA:

Eres mi flor,

mi amor,

amor no lo olvides

eres mi flor.

Eres mi fruto,

mi dios,

amor no lo olvides

Eres mi Dios.

Eres semilla

Amor no lo olvides

Eres dios

Y en ti soy yo.

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MI MÚSICA, MI PAÍS:


La música de río es propia de los encantadores de serpientes.
Viva el porro, la cumbia, la puya, el palenque y Pambele.
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COLOR_ES:

Roja, sólo la punta de la vela.

Negra, la pena que se eleva espesa al cielo.

Azul, el inicio y el fin del ancho mar y el profundo velo.

Verde, la palabra escrita, suave y vibrante.

Amarillas, las sabanas de la niñez.

Violeta, el vino con leche, la sangre sin café.

Crema yo y mi lucero naranja.

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ESTE DÍA


Hoy he tenido buena suerte para tratar con los demás… no he estorbado. De bajo perfil siempre atento en los rincones pase la jornada entera. Estuve algunos percances de los que bien supe librarme con un silenciado esfuerzo.

Ya es mañana y hoy aun no ha llegado. Continúo aquí, conmigo y mi cabeza salpicada de sonrisas. Pero un deseo de ti, una voluntad tuya me regala este día. Este día que reclama tu nombre, tu voz, tu cuerpo, tu alegría; este día D, este día. Y en mi momento perfecto, en mi soledad compartida, con el más profundo desprecio para validar la agonía, yo te busco en mi cuerpo y me pierdo en el día.

De un auto proclamado loco a no se sabe quién.

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GOLPES DE VOZ:

Golpes de voz

Hojas al viento,

Un río canto

Un gran sedimento.

Golpes de voz

La cruz endiablada,

Respira de frío

La honda mirada.

Crujir de palomas

Plumas al viento,

Abono más caro

Un nuevo elemento.

Golpes de voz

Miradas al cielo,

Desnudos los cuerpos

Sembrados sinceros.

Golpes de voz

Locura endiablada,

Flameados los cielos

Nos dan su mirada.

Mirada que canta

La clara mañana,

Un filo que brilla

Una hoja quemada.

Golpes de voz

Hojas al viento,

Locura endiablada

Del cáliz fermento.

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Pienso en mi madre.


En su andar apretado,
En su silencio forzado,
En su mirada de puño.
Una mirada con dientes,
Como de fiera en ayuno.
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UN BESO.

Te pude besar y te toque un dedo,

Un dedo y un beso lo fue todo

Te pude besar y ardieron los bajos de la melodía.

Un dedo, un beso, mi dedo en tu boca.

Solitario mi orgullo rodó por tu almohada,

Mientras tus besos carceleros fraguaron mi dicha y mi condena.

Te pude besar y murió un niño

Abandonado al amor de los lobos y las bestias.

Solitario mi orgullo rodó por tu almohada,

Un dedo, un beso, mi vida en tu boca.

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AL CAPULLO Y AL GENIO:


Tu, genio, eres demasiado pacifico para ser honrado, aún te falta la honestidad de la acción. Genio, tu, tu solito, aunque te siegues, eres demasiado opaco.
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HA MAR.

Para ser mar hace falta primero tener mucha sal. Cada pedazo de alma, cada abismo, cada corriente espiritual hay que saturarla de sal. Sal para el sabor y la gravedad, sal para sazonar, sal para conservar. Sal que libere la liviandad esparcida entre los cuerpos como pinchazos y tormentos arrebatados de la herida y del deseo.

Sí, mar, quiero ser mar. Pero no cualquier mar de provincia, no un mar muerto, ni libre de ballenas o cocodrilos. Quiero ser un mar de múltiples corrientes, un mar de peces brillantes, de tormentosos recuerdos, un mar soberano, libre de parábolas sobre “buenos” pescadores, un mar para el combate y el amor.

¡Ha mar!, tus playas quemadas por el sol infinito enmarcan tu ondeante corazón bajo latidos enterrados; ¡ha mar! Quiero ser tu, y en mi empeño de ti, sólo me separa un último suspiro.
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DILE AL MAR

Dile al mar que pare su furor, dile amor, dile a mar,
Que el arroyo de la sierra finalmente morirá, dile amor,
Que no soy comunista, soy muy diferente para creer en tonterías, dile amor, dile al mar,
Dile que mientras no despunte el sol no habrá modo de dialogar, dile, dile amor,
Dile que todo está bien, es como tiene que ser, dile paciencia, dile amor, dile al mar,
Dile que el tentador esta contento de jugar, dile que ya se probó el valor,
Que va siendo hora de negociar un puerto seguro, independiente jovial.
Dile que el guerrero sólo desea crear.
Dile que el artista si no para morirá, dile amor dile al mar.
Dile que le envió mi respeto, el cual siempre e sabido valorar,
Dile que el combate define al guerrero y que la lucha es espiritual. Dile amor, dile al mar.



Blasfemar respetuosamente, como cuando se hace el amor por vez primera en la casa de los suegros o violentar con ternura, como cuando se hace enloquecer de deseo a una recién llegada o revelarse con angustia, como cuando se lanza una pedrada llena de amor a un policía (por que es por amor que se va a la guerra), y en fin, toda forma de acción llena de alma, son la puerta que conduce a la flama bella donde habita el ser contradictorio y dinámico que puede justificar nuestros pasos en la vida.

Cuánto de humanos nos falta; cuánta pasión, cuánto respeto, cuánto compromiso con la vida, cuánta embriaguez, cuánto peligro, cuánta ternura, cuánto amor, cuánta rebeldía...
Cuánto de piedra tenemos; cuánto conformismo, cuánta verdad, cuánto silencio ante la muerte cada día, cuánta seguridad, cuánto odio, cuánta piedad, cuánta apatía...

Cuándo estaremos nuevamente en nuestro ser, cuándo volveremos a la vida, cuando amaremos por amor y no por comerciar con el sexo como otra mercancía, cuando lucharemos hasta la muerte para no seguir muriendo en vida, cuándo desearemos el arrullo de la montaña y existir como una fraternal cofradía, cuando entenderemos que la muerte se nos dibuja en el rostro cada día y que después de ella no hay nada, que solamente se puede ser mientras se viva...
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Acabo de cumplir 21 años, y fue un cumpleaños triste, pues fue la celebración de 21 años de culpa. Quiero asesinar la culpa aunque sé que ella terminara matándome a mí, ya que para matar la culpa tendré que morir yo.

Por ahora sólo quiero confesarme ante mí mismo y para eso debo advertir que estoy mintiendo. Miento porque sé que aunque soy nada cuando lo digo (en este caso lo escribo) en el fondo de mí mismo algo desea ser reconocido. Digo, a plena conciencia, que soy nada, pero lo digo seguro de lo que no soy, como si aspirara a algo. En este caso, por ejemplo, escribo para que alguien lo sepa, para que cuando la noticia de mi exilio en la vida sea escuchada por alguien, mi nada sea reconocida. Soy tan vacuo que traiciono a la nada haciéndola pública y esa es mi culpa.

¿Acaso me siento culpable por no ser o me siento culpable por ser nada?. Si auténticamente fuese nada no sentiría culpa, pero el caso es que sin ser nada tampoco soy. Así, sólo me queda reconocer que soy culpable de no ser y por lo mismo, no ser nada.

Eduardo Antonelo Sotomonte